experiencia-aprendiendo-a-convivir

La escuela es, sin duda, un espacio privilegiado para aprender a vivir juntos. Día a día niños y niñas comparten con otros niños en su grupo-curso, en el recreo, en todas las actividades escolares. También se relacionan con sus docentes y otros adultos de la comunidad escolar. Así, la escuela viene a ser una importante instancia y oportunidad para el aprendizaje social. Para ello, debe, por una parte, ofrecer un contexto amable, respetuoso de las diferencias, donde el buen trato es parejo entre todos y para todos, donde las normas y reglamentos “tienen sentido” para grandes y chicos.

Por otra, debe intencionar el desarrollo de habilidades sociales. En nuestra experiencia, la mejor manera para ello es ofreciendo oportunidades para que los niños descubran –a partir de sus propias experiencias- qué actitudes y formas de relacionarse entre ellos hacen daño, cuáles contribuyen a que todos se sientan parte del grupo- curso, cuáles permiten u obstaculizan que todos aprendan mejor. Tales descubrimientos deberían traducirse en la construcción de sus propias reglas de convivencia de modo que las respeten y cumplan porque les hacen sentido. No reglas impuestas por los adultos, que se cumplen por miedo al castigo o, se resisten ignorándolas o con conductas disruptivas.

Las experiencias de aprendizaje propuestas para apoyar a los y las docentes en esta tarea están estructuradas en torno a contenidos significativos para los niños, relacionados con la vida escolar. Ponen en el centro a la “persona” del niño y la niña que “convive” con otros con otros porque aprender a convivir supone la comprensión de uno mismo como ser social e individual. Están dirigidas básicamente a desarrollar la capacidad de escuchar y empatizar con el otro, a respetar y valorar la diferencia como una oportunidad de crecimiento, a interactuar “viviendo” y experimentando valores compartidos.

Lo fundamental para su desarrollo es el clima de respeto, aceptación y retroalimentación positiva en el que se realicen, por parte del o la docente que cumple el rol de mediador o mediadora. Y sobre todo, que su conducta sea consistente en todo momento con lo que se quiere lograr con los niños, recordando la recomendación de Gabriela Mistral: “Enseñar siempre: en el patio y en la calle como en el salón de clases. Enseñar con la actitud, con el gesto y la palabra…”

 

EXPERIENCIAS DESCARGABLES:

Mi curso, nuestro curso

Ser “el nuevo” o “la nueva” del curso (dos alternativas)

¿Cómo nos vamos a tratar en nuestro curso? Nuestras reglas de convivencia.

Creando y recreando climas

Descubrimiento del otro/a… ¡amigo, amiga a la vista!

Nos encontramos… ¡porque somos distintos, distintas!

Yo y los otros… ¡un descubrimiento personal!

 

Para abordar otras temáticas relacionadas con la escuela, ver Vida Escolar

 

Estas experiencias de aprendizaje cuentan con patrocinio de MINEDUC, Decreto 1559/01.12.2016