Formación de mediadores

“Enseñar siempre: en el patio y en la calle como en el salón de clases.
Enseñar con la actitud, con el gesto y la palabra…”
Gabriela Mistral

Si gran parte de la vida de niños y niñas transcurre en la escuela, ¿cómo colaborar con sus docentes en el desafío de apoyar el desarrollo socioemocional armónico y equilibrado de sus alumnos y alumnas?

La evidencia acumulada confirma que existe una estrecha relación entre los aspectos socio-emocionales y el aprendizaje y, por otra parte, que un buen clima de aula es condición para el aprendizaje. La gran dificultad se encuentra en cómo cada profesor, cada profesora puede transformar, modificar, recrear su práctica docente para que esto se concrete.

A ello se agrega el que los niños y niñas ya “no son los de antes”. Están más empoderados, sobreestimulados, hiperconectados, menos motivados para aprender los contenidos escolares. Esto hace más difícil enseñar, manejar el curso, mantener la disciplina. El o la docente se desgasta por el esfuerzo que hace para legitimarse como autoridad, siente rabia, decepción, frustración, afectando justamente la dimensión emocional de la relación profesor-alumno.

Nuestra propuesta al respecto consiste en Talleres que promueven una reflexión sobre la propia práctica docente en lo que se refiere al fortalecimiento socioemocional de sus alumnos y alumnas, invita a revisar las fortalezas y debilidades con que cada uno cuenta para esta tarea a partir de su propio desarrollo emocional, a cuestionarse ciertas concepciones y representaciones que tenemos arraigadas, y la apertura a nuevas comprensiones sobre la tarea.